007 Licencia para fallar (equivocarse y aprender)

Hoy te traigo otra técnica más para superar los nervios y los miedos habituales cuando queremos hacer magia delante del público.

Ya sabes que venimos hablando sobre este tema hace un tiempo (en el blog vamos subiendo los artículos).

Empezamos.

En el colegio nos enseñan muchas cosas.

Literatura, ciencias naturales, matemáticas, música, deportes…

Aprendemos valores como el esfuerzo, la tolerancia, la responsabilidad…

También asimilamos otras cuestiones que suelen pasar desapercibidas pero que, como ahora verás, te están afectando cada día.

Por ejemplo,

  • si haces un examen y respondes correctamente a las preguntas = puntuación positiva.
  • si haces el mismo examen pero fallas en tus respuestas = puntuación negativa.

¿Qué ocurre aquí? Que acertar es bueno y equivocarse es malo.

Luego, en la vida, vas a intentar acertar todo el rato y, por otra parte, vas a evitar a toda costa equivocarte (porque ya has aprendido que eso es negativo).

Pero aquí viene la cuestión…

La única forma de aprender es equivocándonos. Si solo busco la seguridad de hacer bien lo que ya sé hacer, no voy a salir nunca de ahí.

Tenemos que recuperar la idea de que fallar, a veces, es positivo para nosotros.

Es necesario.

Es vital.

¿Cómo aprendemos de verdad? Enfrentando las cosas y fracasando.

No hay nada malo en equivocarse, al contrario, debemos buscarlo a propósito.

Cuanto antes falles, mejor.

Si vas a hacer magia delante de gente y te entra miedo, es normal.

Si tienes vergüenza, miedo a que salga mal o nervios a hablar en público, es momento de darle la vuelta y ver esos obstáculos como el camino que tienes que atravesar.

En anteriores artículos ya hemos visto que evitar lo anterior a toda costa puede que no sea la mejor idea para superarlo.

Por eso, hoy te propongo la técnica de «meter la pata poco a poco» (en España esa expresión significa “equivocarse”).

  • Primero, debes introducir en tu mente que no es necesario salir triunfante en todas las situaciones de la vida, que también puedes equivocarte y «que la experiencia de fracaso es una más de las experiencias posibles y que, a menudo, es necesario fracasar para aprender y, finalmente, salir victorioso.»

Puedes meter la pata en situaciones cotidianas cada día para ir practicando:

  • en el próximo examen respondes mal a una pregunta.
  • cometes un pequeño error en tu trabajo
  • invitas a alguien a un refresco sin tener dinero para pagarlo
  • te pones calcetines de diferente color
  • llegas tarde a una cita

Luego, llévalo a la magia.

Cuando vayas a hacer algún juego delante de alguien, intenta cometer algún pequeño error a propósito.

Podría ser algo que esté dentro de la rutina o de la historia. Imagina que presentas a un personaje que era muy torpe y que se le caían las cosas de las manos. En ese momento dejas caer algunas cartas al suelo como parte del juego.

Ves poco a poco:

  • empieza haciendo magia a una persona, luego a dos, luego a un grupo de amigos y así hasta llegar a un público más numeroso.
  • elije bien los efectos que vas a hacer y crea una secuencia de más fácil a más difícil.
  • programa algunos “fallos” a propósito dentro de la rutina

Te darás cuenta que equivocarse no tiene, ni mucho menos, las consecuencias catastróficas que solemos imaginar en nuestra cabeza.

El piloto de avión Angelo d’Arrigo decía:

«Empujando cada día un poco más allá nuestros límites conseguimos, un poco cada vez, superar los miedos que prohíben o limitan la plena posesión de nuestra existencia».

Un abrazo.

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